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6 de marzo de 2013

Mito nº 2: los camellos almacenan agua en sus jorobas

Camello a la izquierda, dromedario a la derecha.
Tanto los camellos como los dromedarios son animales extraordinariamente adaptados a uno de los ambientes más extremos de la Tierra: el desierto. Ambos animales pueden aguantar varios días sin beber agua, y a medida que estos días pasan, puede observarse como sus jorobas se desinflan hasta ver la típica imagen de una joroba colgando por un lado (por cierto, tanto el camello como el dromedario son camellos, es decir, pertenecen al género Camelus, pero usamos la palabra "camello" para referirnos al camello asiático, de dos jorobas, y la palabra "dromedario", para referirnos al camello arábigo, de una joroba).

Alguien, al ver que estas jorobas se desinflaban, supuso que eran usadas como almacenamientos de agua para aguantar los días secos del desierto. Parece lógico, pero en realidad no es esto lo que sucede.

Las "chepas" en realidad acumulan grasa que les sirve de aislante térmico para que el calor de los rayos del Sol no les llegue directamente a su cuerpo. Además, recurren a esta grasa del mismo modo que nosotros cuando hace días que no comemos ni bebemos. La cosa está en que su metabolismo, permite obtener la llamada "agua metabólica" como subproducto de la oxidación de los ácidos grasos. Así, por cada kilogramo de grasa metabolizada, generan casi un litro de agua metabólica que es usada principalmente para que se evapore y enfríe el cuerpo, para mantenerlo a una temperatura corporal que les permita sobrevivir. Entonces, cuando vuelvan a comer hierba, sus jorobas volverán a ponerse tiesas y se reinicia el ciclo. Eso sí,  no es penséis que no beben agua. De hecho pueden llegar a beber hasta 150 litros del tirón para recuperar los niveles hídricos normales.

9 de febrero de 2013

La Junta de Andalucía suspendió química

Ayer mismo, buscando cosas con las que entretenerme un rato por internet, fui a parar a una especie de folleto de la Junta de Andalucía llamado “La Ciencia está presente en multitud de actividades de la vida cotidiana sin que seamos conscientes de ella. 100 preguntas y respuestas”.

Como me llamó la atención, puse a ojear las diferentes preguntas que planteaban, parándome a leer las que despertaban mi interés. Me habría leído sólo 4 ó 5,  cuando de repente llegué a la pregunta 47 que decía lo siguiente: "¿Por qué hierve el agua a menos temperatura en la montaña y a más temperatura en la costa?"  - ¡Ostia! ¡Ostras! – pensé. Ésta fue una de las preguntas que me hicieron cuando iba al colegio en la asignatura de química. Aun sabiendo la respuesta, quería ver como lo explicaban en pocas líneas y para el público en general. Y esto es lo que exponían:

La temperatura de ebullición del agua se ve afectada por la presión a la que ocurre el proceso. De esta forma, variaciones de presión darán lugar a variaciones en el tiempo de cocción. En la costa, se alcanza el punto de ebullición a más temperatura y el agua tarda menos en hervir. En el caso de alta montaña, donde hay más presión o en una olla exprés, donde la presión alcanza 2 atmósferas, la temperatura de ebullición sube hasta 125ºC, con lo que los tiempos de cocción se dividen por 4.

No podía ser. ¡¡Algo tan simple no podía estar tan mal explicado!! Las dos primeras oraciones son correctas, el problema viene a partir de ahí. Primero nos dicen que en la costa el punto de ebullición es más alto (correcto, corresponde a 100ºC a una presión de 1 atm ó 760 mmHg) y que el agua tarda menos en hervir (¿Pero cómo va a tardar menos en hervir si necesitas alcanzar una temperatura más alta?). Luego nos dice que en la alta montaña hay más presión (¿¿Perdona?? Por todos es sabido que cuanto más alto subes, menos presión hay…dicho de otro modo, tienes menos aire que aguantar sobre tu cabeza, porque, lo creáis o no, el aire pesa) y lo equipara con una olla a presión diciendo que la temperatura de ebullición es de 125ºC. Es decir, me está diciendo que en la montaña la temperatura de ebullición es mucho más alta, justo todo lo contrario de lo que han planteado en su propia pregunta y en la frase anterior.

No podía creer lo que veía. Algo cuyo objetivo era llamar la atención de la población para que ésta se sintiera atraída por las ciencias  y que entendieran situaciones que se presentan en la vida cotidiana  estaba consiguiendo, únicamente, confundirla más.

Para que nadie se quede con la duda, voy a explicarlo de forma breve. Cuanto mayor sea la presión, mayor será el punto de ebullición del agua y viceversa. Así,  cuanto más alto subimos, menor presión encontramos, por lo que el agua hervirá a menor temperatura. Dicho de otro modo, el agua hervirá más rápido en lo alto de una montaña, que no a nivel del mar. Poniendo un ejemplo extremo, a nivel de mar la presión es de 1 atm y el agua hierve a 100ºC. En cambio, en la cima del Everest, a 8848 metros de altura, dónde la presión es aproximadamente un tercio de la que hay a nivel de mar, el agua hervirá a unos 71ºC (eso sí, los alimentos tardarán más en cocerse debido a esta baja temperatura). Si queréis una explicación más profunda para todos los niveles, os recomiendo que leáis este artículo de Ciencia con paciencia, dónde lo explica de forma excelente.

Quizás os parezca una tontería, pero cada vez que me encuentro con cosas así, me hierve la sangre (independientemente de la altura a la que me encuentre). Me irrita saber que en España somos muchas las personas con actitudes y aptitudes más que adecuadas para llevar a cabo multitud de tareas que son realizadas por otros de forma nefasta, y no me refiero únicamente a este documento, en el día a día no paro de cruzarme con gente que no entiendo cómo han logrado obtener su puesto de trabajo (¡Ojo! También hay muchos que bien se lo merecen, o incluso deberían tener un cargo de mayor importancia). Porque este panfleto, llevado a cabo por la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, cuyo título empieza por “La Ciencia…”, digo yo que estará elaborado por alguien que tenga una formación de base científica, ¿no? Pero eso es imposible, cualquiera con unos conocimientos básicos sabría decirme que a mayor altitud hay menos presión, y explicarlo todo de forma más sencilla y correcta.

Dicho esto, no continué leyendo más preguntas. También he de decir que informé a la Junta de Andalucía de dicho error y estoy a la espera de su respuesta. Y si alguien tiene tiempo y ganas, le animo a que se lea todas las preguntas, no sea que haya más errores como éste.

5 de enero de 2013

Agua fresca...y RADIACTIVA!!??


Hoy en día, si durante nuestra compra en el supermercado nos encontrásemos con aparatos para volver radiactiva el agua que bebemos, se armaría un buen pipote!! Sin embargo, a principios de S.XX esto no era así. Por aquel entonces, se creía que la radiactividad podría prevenir enfermedades como la artritis, la flatulencia y la senilidad.

Así surgió el Revigator, una jarra de cerámica vidriada que contenía una piedra de radio (sí, el mismo que fue descubierto y aislado por Marie Curie, y que acabó con su vida), y también un revestimiento poroso con uranio. Así, el agua dentro de la jarra absorbía el radón liberado por la descomposición del radio en el mineral.

Estas eran sus instrucciones:  “Rellena la jarra de agua cada noche, los millones de rayos penetran en el agua para formar ese saludable elemento que es la RADIO-ACTIVIDAD. Al día siguiente, toda la familia dispone de seis litros de auténtica y saludable agua radioactiva. Bebe tranquilamente cada vez que tengas sed hasta completar una media de seis vasos al día”. 

La comercialización de jarras para radiar el agua fue una de las prácticas más comunes durante los años 20 y 30. Durante años, se utilizó el producto de manera inconsciente hasta que empezaron a morir los primeros afectados. 

Un exceso de estos botellines fue lo que mató a Eben Byers, un famoso millonario, aficionado al deporte y campeón de EEUU de golf amateur. Su muerte causó sensación, y también impulsó a la Asociación Médica Americana a prohibir cualquier tipo de radiación salvo aquellas prescritas por un facultativo.

Fuentes: